Se tiene como premisa que la innovación se presenta como resultado de la capacidad del ser humano para cambiar paradigmas, yo definiría el concepto de paradigma como un conjunto de creencias, pensamientos y acciones legitimados por un conjunto de personas de la sociedad, independiente del tamaño e influencia de ese conjunto dentro de la sociedad.
En la sociedad colombiana, en la que hemos crecido, hemos podido ver y vivir paradigmas como el de los buenos y los malos, el de los liberales y conservadores, el de la guerrilla y los paramilitares, el de los pobres y los ricos, el de los políticos y el pueblo, el del narcotráfico y el plan Colombia, el del analfabetismo y la educación, etc. Todos y cada uno de ellos independiente de cual haya nacido primero, entra en escena su contrario.
Quisiera resaltar un paradigma que acompaña nuestro diario vivir donde quiera que vamos, como lo es el de los estratos sociales. Nuestra sociedad está conformada por las constantes divisiones generadas por la capacidad de pago de los bienes materiales que tengan las personas. Esto quiere decir, si tienes más dinero disfrutas más, si tienes menos dinero disfrutas menos. Nuestra estructura socioeconómica está dividida en seis, siendo el nivel uno el que menos dinero tiene y el seis el que más dinero tiene.
Aunque pueda sonar simple, paradigmas como este hacen que en Colombia, los factores que componen una vida digna, dependa de si correspondes con el número 1 o con el 6, estos factores de los que hablo son salud, educación y vivienda.
La excusa para que un paradigma subsista, es el “aquí siempre ha sido así”, pero claro, si desde que nací, veo que hay gente pobre, desde que nací veo niños trabajando en los semáforos, desde que nací veo madres pidiendo limosna en las calles, desde que nací, todo desde que nací, pero pocas personas se detienen a pensar si todo lo que han visto desde que nacieron, debe seguir siendo así.
En los espacios donde nos desenvolvemos, en la oficina, con nuestros jefes, compañeros, en la universidad, en el hogar, con nuestras parejas, con nuestros hijos, nos hemos preguntado ¿qué puede ser diferente? Y además de preguntárnoslo, ¿nos hemos atrevido a arriesgarnos y hacer que sea diferente?
En la sociedad colombiana, en la que hemos crecido, hemos podido ver y vivir paradigmas como el de los buenos y los malos, el de los liberales y conservadores, el de la guerrilla y los paramilitares, el de los pobres y los ricos, el de los políticos y el pueblo, el del narcotráfico y el plan Colombia, el del analfabetismo y la educación, etc. Todos y cada uno de ellos independiente de cual haya nacido primero, entra en escena su contrario.
Quisiera resaltar un paradigma que acompaña nuestro diario vivir donde quiera que vamos, como lo es el de los estratos sociales. Nuestra sociedad está conformada por las constantes divisiones generadas por la capacidad de pago de los bienes materiales que tengan las personas. Esto quiere decir, si tienes más dinero disfrutas más, si tienes menos dinero disfrutas menos. Nuestra estructura socioeconómica está dividida en seis, siendo el nivel uno el que menos dinero tiene y el seis el que más dinero tiene.
Aunque pueda sonar simple, paradigmas como este hacen que en Colombia, los factores que componen una vida digna, dependa de si correspondes con el número 1 o con el 6, estos factores de los que hablo son salud, educación y vivienda.
La excusa para que un paradigma subsista, es el “aquí siempre ha sido así”, pero claro, si desde que nací, veo que hay gente pobre, desde que nací veo niños trabajando en los semáforos, desde que nací veo madres pidiendo limosna en las calles, desde que nací, todo desde que nací, pero pocas personas se detienen a pensar si todo lo que han visto desde que nacieron, debe seguir siendo así.
En los espacios donde nos desenvolvemos, en la oficina, con nuestros jefes, compañeros, en la universidad, en el hogar, con nuestras parejas, con nuestros hijos, nos hemos preguntado ¿qué puede ser diferente? Y además de preguntárnoslo, ¿nos hemos atrevido a arriesgarnos y hacer que sea diferente?
Con relación a los paradigmas, comparto lo publicado en este artículo, ¿por qué quedarnos con el conformismo típico de la sociedad?, ¿por qué permitir más fugas de conocimiento a causa del temor?,¿ por qué permitir que nuestros hijos crezcan en una sociedad donde se censura la verdad y se calla la mentita?...
ResponderEliminarEn Colombia esto es una realidad que nos acompaña, pero ¿por qué cambiar estos paradigmas nos resulta tan difícil?, la respuesta es muy sencilla, porque nos da temor arriesgamos, innovar , hacer respetar nuestras ideas, a soñar con nuestro futuro, entonces la reflexión que dejo a partir de este concepto es: quitemos nuestros recursos pasivos intangibles como la pereza, pena, pendejada, perfección y pobreza mental para que de hoy seamos constructores de una sociedad innovadora , y no destructores de conocimiento.
Los paradigmas siempre han existido y existirán, lo ideal aquí es descubrir y analizar cuáles son aquellos que nos limitan a actuar y nos enceguecen de la realidad; una vez descubiertos nos resultan útiles para evaluar problemáticas y abastecer reacciones encaminadas a un mejor desarrollo de vida.
ResponderEliminar“Para lograr resultados diferentes es necesario desafiar sus paradigmas o lo que es lo mismo hacer las cosas de manera diferente”
Albert Einstein